Aeroméxico-Delta: ¿cooperación o subordinación?
07-Diciembre-2017
Por: Miguel Álvarez Contreras
 
En mayo de 2017, ocurrió un hecho importante en la aviación nacional mexicana: asistimos a la firma del Acuerdo de Cooperación Conjunta (ACC) entre Aeroméxico, la aerolínea bandera del país y Delta Airlines, una de las aerolíneas estadounidenses más poderosas del mundo. Este acuerdo representa la profundización de las relaciones entre ambas aerolíneas, con miras a fortalecerse dentro del mercado transfronterizo en la región de América del Norte y convertirse en una opción sólida para los viajes de ambos países con la optimización de rutas.A raíz de este hecho, surge la pregunta: ¿quién resulta beneficiado de esta alianza? Si bien el acuerdo busca generar beneficios para ambas aerolíneas mediante la cooperación y consolidar una red internacional con un alto grado de conectividad, no se debe perder de vista que Delta es una aerolínea muy poderosa: con cerca de 306 destinos en el mundo y alrededor de 80,000 empleados, se podría pensar que este acuerdo busca crear una relación de subordinación sobre Aeroméxico.

Tomando este caso ¿Estamos hablando aquí de un acuerdo que entra en una dinámica de Conectografía, término definido por el autor indio-estadounidense Parag Khanna, el cual se refiere a un nivel de interconectividad para llegar a una competencia benéfica para ambas aerolíneas, más allá de los intereses políticos de cada país, o bien es un ejemplo más de las posturas neoliberales que surgieron en el mundo en los años 80 del siglo XX, y que se expandieron a muchos países, donde se privilegia la economía de mercado, la ganancia y la supeditación de los países en desarrollo frente a los países más industrializados? No es una pregunta fácil: durante los años 2000-2008, fuimos testigos en México de la recomposición del mercado de la aviación comercial: en ese periodo, ninguna aerolínea del país se mantuvo sin cambios: o bien enfrentaron la quiebra, la suspensión de operaciones, la compra por parte de accionistas o grupos empresariales. Esta nueva realidad nos hace meditar si esta recomposición tiene como objetivo último la creación de una red global interconectada de manera mucho más eficiente o simplemente se está en la búsqueda de un beneficio comercial de grandes conglomerados empresariales a expensas de las empresas de menor grado de desarrollo.

Dicho esto, la firma del Acuerdo de Cooperación Conjunta encierra una paradoja, pues, por un lado, cuenta con elementos de la conectografía sobre cooperación e igualdad; la motivación para dicha alianza es sumar a Aeroméxico al tren del desarrollo que representa Delta, sin embargo, detrás subyace, algunos indicadores de una relación asimétrica que busca generar un contexto de subordinación de esta empresa mexicana a los intereses de la aerolínea estadounidense. En el pasado hemos visto cómo las empresas mexicanas han suscrito acuerdos de cooperación con otras de capital extranjero, y lentamente han sido absorbidas o eliminadas de la competencia, ante el peso ineludible de la empresa con mayor grado de industrialización. La respuesta parece estar lejana; tendremos que esperar algún tiempo para medir los resultados y determinar si prevaleció la cooperación o la subordinación.
 
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