Hombres del Poder

Jueves 29 de abril de 2021
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Arturo de Las Fuentes

Opinión de las Fuentes

Por: Arturo de Las Fuentes

Covid-19 y la frontera México-Estados Unidos

A más de un año de haberse iniciado la pandemia por covid-19 y su llegada a la región de América del Norte, podríamos decir que el problema se subestimó tanto en México como en Estados Unidos y, derivado de ello, se observan los saldos en cuanto a número de contagios y muertes. Para el 27 de abril de 2021, en México se contabilizaban oficialmente 2,520,820 contagios y 215,547 muertes, mientras que en Estados Unidos se registraban 32,203,090 casos y 573,001 defunciones.

Para la misma fecha, en la región transfronteriza México-Estados Unidos, integrada por los 6 estados fronterizos mexicanos (Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas) se contabilizaban 418,514 contagios y 41,653 defunciones, mientras que del lado americano, en los 4 estados fronterizos California, Arizona, Nuevo México y Texas), sumaban 7,675,891 casos y 132,993 muertes. Esta diferencia se explica partir de la población de cada región y el número de pruebas aplicadas en esos estados, ya que California y Texas son de los estados más poblados de los Estados Unidos.

La esperanza que surgió con el descenso de los contagios a nivel mundial pareciera desvanecerse con los repuntes en Europa, y casos como los de Chile, Brasil y otros países sudamericanos nos dan cuenta de que la pandemia se desarrolla en ciclos, dependiendo del comportamiento social de las poblaciones, especialmente en coyunturas y fechas propicias para la movilidad y aglomeración de las personas. En este sentido, el relajamiento de las medidas de protección y confinamiento, junto con las nuevas variantes del virus que han surgido en diferentes regiones del mundo, avizoran nuevas olas de casos positivos, especialmente en el hemisferio occidental.

En el caso de México y Estados Unidos, pese a que en los primeros 11 meses de la pandemia la situación se manejó de forma similar, los cambios realizados en la estrategia estadounidense con la llegada de la administración del Presidente Joe Biden, aunado a un ritmo acelerado en su estrategia de vacunación, parecieran generar un desfase en el ritmo de la pandemia, que pudiera verse con mayor claridad en las poblaciones fronterizas, ya que los casos pudieran ir en descenso del lado americano, mientras que del lado mexicano se mantendrían altos o incluso se incrementarían.

De acuerdo con los datos de la página timetoherd.com, se espera que en Estados Unidos, de mantener el ritmo de vacunación registrado hasta el 28 de abril, en 83 días se alcance la inmunización del 70% de su población (aproximadamente para mediados del próximo verano), consiguiendo la inmunidad de rebaño, aunque el Dr. Anthony Fauci, asesor médico en jefe de la Casa Blanca, ha sostenido que entre el 75% y el 85% de la población necesitaría desarrollar inmunidad para crear un "paraguas" de protección efectivo. Para esa misma fecha, en Estados Unidos ya se había inmunizado el 35.5% de la población.

En el caso de México, bajo las condiciones mantenidas a la misma fecha (6.61% de la población vacunada), se esperaría que se alcanzara tal inmunidad en 529 días (aproximadamente para el otoño de 2022), lo que amplía más la brecha con Estados Unidos respecto al porcentaje de población protegida con la vacuna y la recuperación de las actividades económicas. En este sentido, la alerta de viaje emitida por el Departamento de Estado el 20 de abril, sobre no viajar a México por la situación del coronavirus en el país, pudiera ser una primera señal de los efectos internacionales que traería para el país el manejo que se ha dado a la pandemia hasta ahora. Baste mencionar que en las proyecciones realizadas por el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud, para Estados Unidos los casos se prevén contundentemente a la baja en los próximos meses, mientras que para México se proyecta un importante repunte de casos para finales de mayo próximo.

Pese a que se alcance el nivel necesario de inmunización en la población para "neutralizar al virus", aún permanece un clima de incertidumbre entre los especialistas, ya que aún no está probado con certeza el tiempo de inmunidad que aportan las vacunas, además de que, en un escenario de vacunación diversa en tipos de vacunas y retardada como en México, las certezas se reducen aún más.

En el ambiente permanecen más preguntas que respuestas, e incluso en poblaciones que presuntamente habían alcanzado el 70% de la población contagiada y con anticuerpos, como en el caso de Manaus, Brasil, se estudian los altos niveles de reinfección que en recientes semanas se han observado en su población, y con elevados índices de mortalidad, considerando entre sus líneas de investigación que los casos se hayan incrementado debido a la presencia de las nuevas variantes o linajes del SARS-CoV-2.

En este contexto, resulta fundamental el análisis de la respuesta de los diferentes países en esta pandemia, y los desafíos que aún se avizoran ante una crisis que aún no termina y, de igual forma, plantea a la administración pública la necesidad de generar estrategias tendientes a una "gobernanza sólida" para hacer frente a situaciones de contingencia y crisis como la que el COVID-19 ha planteado al mundo. En este sentido, académicos como Christopher Ansell (2020) aseguran que los gobiernos deben de prepararse para enfrentar "escenarios turbulentos" a través de la construcción de redes y asociaciones con el sector privado y la sociedad civil, con estrategias de adaptación "flexible, con capacidad ágil de modificación y redireccionamiento pragmático" hacia un nuevo orden emergente.

Como región trasnacional, para el caso de la frontera México-Estados Unidos se requieren protocolos binacionales de actuación, es decir, lograr el acuerdo entre las autoridades locales para el establecimiento de medidas homólogas que resulten en la protección de las poblaciones de ambos lados de la frontera, además de la participación activa de los distintos sectores de la población. En este sentido, uno de los temas sería la institucionalización de la vacunación de estas poblaciones, que si bien de facto ya se está dando con el cruce de la población mexicana a vacunarse del lado americano, la formalización daría orden y control para las autoridades, y a partir de los resultados planear la recuperación paulatina de la dinámica económica regional y la apertura gradual de la frontera.

arturo@crucesypuentesinternacionales.com

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