Hombres del Poder

Jueves 26 de noviembre de 2020
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Arturo de Las Fuentes

Opinión de las Fuentes

Por: Arturo de Las Fuentes

Cooperación vs subordinación

El contexto electoral en Estados Unidos, la transición presidencial y la postura de México en relación con este fenómeno de política interna, han generado un ambiente de incertidumbre política en la relación bilateral. Sin embargo, hay que considerar algunos elementos de análisis, derivado de su evolución en las últimas décadas y que sientan, en buena medida, el marco de acción de ambos Estados en el marco de la integración regional.

Debemos partir de la idea de que la relación México - Estados Unidos es única en el sistema internacional, y se determina en buena medida por la creciente interdependencia que se ha dado en las últimas décadas gracias a la primera fase de integración (libre comercio) que se ha dado en la región.

Hablar de interdependencia conlleva la necesidad de considerar la asimetría existente entre los grados de desarrollo de ambos países. Solo por mencionar algún referente, podemos decir que la economía estadounidense es la más grande del mundo con un valor de 18 billones de dólares (2017), que representa casi una cuarta parte de la economía mundial. Por su parte, México se ubica en el lugar número 15 del ranking mundial con 1.14 billones de dólares, que representan el 1.54% de la economía a nivel global.

Lo anterior implica que, la economía estadounidense es aproximadamente dieciocho veces más grande que la mexicana, lo cual determina, en buena medida, la capacidad de acción de cada Estado en la relación interdependiente; por regla general, el Estado con menor grado de desarrollo, adquiere mayores compromisos y menor capacidad de negociación, debido a la asimetría existente entre ambos actores.

Estos elementos nos permiten comprender la posición de nuestro país en la relación bilateral con Estados Unidos; sin embargo, es necesario precisar, a partir de ello, dos consecuencias sustanciales que, por la coyuntura existente, se han pasado por alto durante los últimos años.

En primera instancia, los temas de la relación bilateral están determinadnos de manera conjunta por la dinámica histórica que se ha venido desarrollando; no se trata de temas que pueden ser impuestos de manera unilateral por alguna de las partes y que, en consecuencia, deban ser aceptados por la contraparte.

En segunda instancia, y derivado de lo anterior, vale la pena señalar que se trata de una relación asimétrica y no de subordinación; por lo que, la herramienta fundamental para hacer frente a los nuevos retos de la relación bilateral es y seguirá siendo la cooperación, sin desdeñar los matices propios del sistema político nacional de cada Estado.

Finalmente, la agenda bilateral entre México y Estados Unidos es una agenda interméstica, que demanda la cooperación como herramienta fundamental para hacer frente a los retos que, de manera conjunta o unilateral se puedan presentar, a fin de reducir riesgos y costos para las partes, así como consolidar el desarrollo compartido a nivel regional.

arturo@crucesypuentesinternacionales.com

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