Hombres del Poder

Domingo 2 de febrero de 2020
hombresdelpoder.com
Gonzalo Carrasco

De aviones y algo más

Por: Gonzalo Carrasco

El ratón de Cormorán (segunda parte)

Algo no me gustaba, presentía un desenlace nada halagüeño, a partir de la entrada de la casa estaban apostados aproximadamente seiscientos ratones, todos se encontraban perfectamente armados, apuntando justamente hacia la entrada, esto con el objeto de eliminar a los enemigos que se fueran presentando, todos tenían casco de guerra, esto es algo que me llamó la atención sobremanera. <> se oyó decir al de más alto rango, <> sonó mi despertador indicando las seis de la mañana, hora de iniciar la novela del baño, el arreglo para un día más de chamba. Al incorporarme me pude dar cuenta de que se trataba de un sueño, ¡que sueño! más bien era una pesadilla, este tema del ratón me ha orillado hasta a soñarlo, ojalá que se defina pronto.

Como cualquier inicio de semana ese lunes fue muy ajetreado, muchas llamadas, varias citas, dos o tres juntas de esas que no debían ser pero son, obviamente con el preámbulo del desesperante e inacabable tráfico de la Ciudad de México que repercute indudablemente en el largo tiempo de traslado a mi trabajo y consume la mitad de la paciencia que tengo asignada por día. El tiempo caminó con la parsimonia que a veces cumple, nada nuevo sucedió, o mas bien, nada diferente, sin embargo en esta ocasión un tema adicional de los acostumbrados por trabajo llamó la atención de mis pensamientos. Debo confesar que aunque procuro concentrarme lo más posible en lo que hago, ahora por trabajo, y que absorbe la mayor parte de mi atención, el tema de Rosty y el Ratón, que preferí referirlo a cormorán por estar ahí ubicada esta historia, me inquietaba, es algo que debo reconocer. El camino de regreso a casa, en lugar de ocuparlo para tratar de ordenar mis pensamientos y dislocar el cumulo de asuntos que a veces amenazan con volverme un poco más loco y que me cuesta trabajo que abandonen la esfera de mis razonamientos de cada día, los ocupé en tratar de diseñar una nueva estrategia para lograr la captura y eventual desaparición forzada del ratón que, por infortunio, aún se encontraba en mi casa perturbando mi paz.

Debo también reconocer que el tema del ratón me distrajo y mermó un poco el tremendo camino de regreso a casa que habitualmente roba, cuando menos, una hora media de mi vida (y eso sin contar la ida al aeropuerto). Claxonazo, cerrón de, al menos, media docena de coches que precipitadamente te quieren ganar la delantera (no se cual delantera porque las hordas de autos se repiten cada cien metros), todo ello poco importó ese lunes, el tema que hoy ocupaba mi mente era el Ratón de Cormorán y su condenado escondite. Sé muy poco de roedores y más de ratones caseros y de ciudad, el tema de animales que seguramente se trató durante mi educación primaria y secundaria en la materia de biología o de ciencias, debo confesar que no lo recuerdo, quizá fue cuando decidí volarme esas clases que me parecían poco entretenidas,(espero que mis hijos no lean esta parte del drama para que no sea yo un mal ejemplo, aunque ya superaron esa etapa de su educación). Aún no comprendo la lógica que la naturaleza consideró al crear a estos animalitos, porque los hay de muy diversos tamaños (la última que Rosty nos hizo favor de atrapar medía aproximadamente veinticinco centímetros, el pelaje era lacio y el color pardo), el pelaje pudiera ser chino o lacio, igual que existe en ellos una gran variedad de colores cuya tonalidad versa desde el negro, blanco o pardo. Arribé a mi hogar con la firme convicción de, si no atrapar, cuando menos ahuyentar al animal que ya comenzaba a preocuparme.

Brincos, aullidos, fiestas es lo que se dió esa tarde/noche de manera profusa por parte de mi Rosty al llegar a casa, aunque en verdad le guardaba cierto resentimiento por el fracaso en la caza del ratón. A partir de mi llegada a casa me propuse poner en práctica mi siguiente estrategia, consistía esta en, por un lado seguir cerrando las posibles líneas de huida del ratón a la vez que, de manera decidida, mover cuanto mueble o artefacto le pudiera servir de barrera o guarida momentánea al ratón. Movimos todos los muebles, en verdad que fue una labor extenuante, el sillón del cuarto de tele de arriba, la lavadora de trastos, los sillones del sótano, ahora el Rosty husmeaba en todos estos muebles, nada, insistía en señalarnos que algo había que no era normal, pero ¿qué sería? Más de dos horas nos tomó la incesante búsqueda que amenazaba en convertirse en una obsesión, no aparecía por ningún lado el maldito (ya lo era) animal, pero era un reto el encontrarlo, ¡faltaba más!la otra que nos quedaba era esperar que llegara la señora que nos ayuda con el mantenimiento de la casa, se había ido a pasar unos días con su familia en Chiapas. A ella es más probable que se le ocurra algo para atrapar al infeliz (ya lo era) ratón.

El arribo de Vicky lo celebré con gran alegría, por fin idearíamos otros métodos para atrapar al incómodo huésped, la forma de hacerlo sería quizá, no la más recomendable, pero sí la más ortodoxa, recurríamos al uso de una ratonera, sí un artefacto que no siempre es efectivo pero cuando menos es intentar algo para ya concluir nuestra ya obsesiva caza ratonil. En efecto consiguió una ratonera para animales grandes, ahora seguía, colocar la carnada adecuada y esperar, todavía más, esperar, no había de otra. Algo que me preocupaba era que el Rosty fuera a meter las narices en el artefacto atraparratones, tendríamos que tener gran cuidado para no provocar algo tan desagradable como acabar en el hospital canino curando la nariz de un Labrador. Pasó un día, otro día y otro más, nada había de la caza del ratón, <> me informó Vicky con actitud de alegría, la mañana del miércoles y, <<¿dónde está nuestro amigo?>> respondí. <> me respondió sin dudar que habíamos ganado la batalla del Ratón de Cormorán. Aquí cabe el dicho ese que reza, el que persevera alcanza, la paz regresó a esta casa, ahora ya nada había de qué preocuparse.

Continúa

capicarrasco@yahoo.com

Twitter: @gcarrascog

Columnas

Senado de la República


Adelanta Monreal detalles sobre reunión entre el legislativo y la secretaria de Energía de EU

Más información

Foto del día


Murió Willy Gutiérrez, maestro de La Academia

El profesor de este reality estuvo internado en el hospital ABC de Observatorio, será recordado por varias generaciones de cantantes y por el centro cultural que lleva su nombre.