Hombres del Poder

Jueves 28 de noviembre de 2019
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Arturo de Las Fuentes

Opinión de las Fuentes

Por: Arturo de Las Fuentes

El Chamizal

Hablar de la frontera México - Estados Unidos desde una perspectiva de límite territorial, nos demanda considerar la historia de la región, ya que en ella se han hecho presentes diversos procesos de conflicto y negociación, debido a la importancia y localización de los territorios que han estado en disputa, y que definieron los límites entre ambos países.

Uno de los casos más emblemáticos en la historia de esta zona fue el caso de Chamizal, que el pasado 28 de octubre cumplió 52 años de haber sido devuelto a México, en 1967. A diferencia de lo ocurrido con los territorios del Tratado Guadalupe-Hidalgo, este caso tiene características particulares ya que, en 1864 una enorme inundación natural alteró el cauce del río Bravo, desplazándolo unos metros al sur y dejando una zona de tierras agrícolas mexicanas del lado contrario.

El dueño de los terrenos presentó su reclamación al gobierno estadounidense, la cual fue ignorada y, en consecuencia, los habitantes de El Paso, Texas comenzaron a establecerse en la zona.

A ello se sumó otra porción de territorio; una península de territorio mexicano -llamada después Isla de Córdova- la cual se convirtió en enclave tras una nueva inundación ocurrida en 1897. Ya no era sólo el Chamizal, sino la Isla de Córdova la que estaba perdiendo México, por lo que, como prácticamente todos los casos de esta índole, éste se llevó a arbitraje en 1911, siendo la resolución favorable para México, que le asignaba el territorio conforme a las normas internacionales.

La importancia de esta zona llevó a Estados Unidos, en los años de 1912 y 1913, a presentar una propuesta al gobierno mexicano para canjear el Chamizal por la Barra de Horcón y cierta suma de dinero, pero el contexto de conflicto interno en México, no resultaba muy favorable para la negociación.

Dos elementos fueron utilizados entonces por Estados Unidos para no dar satisfacción a la resolución: primero, que el fallo no establecía los lugares por donde debería ir la línea divisoria; y segundo, que la comisión de arbitraje debía decidir sobre todo el territorio del Chamizal, y en su lugar, lo había dividido en laudo.

Este conflicto prevaleció durante décadas en la agenda bilateral, hasta que, en 1963, los presidentes John F. Kennedy y Adolfo López Mateos abrieron el diálogo sobre El Chamizal. Los países llegaron al acuerdo de pagar mutuamente a los habitantes de la zona que serían afectados, así como la construcción de un canal fluvial que dividió la Isla de Córdova en dos áreas, la más grande para México.

Este suceso histórico que comprometió una porción del territorio mexicano, por un evento natural, nos trae a la reflexión la variedad de circunstancias que pudieran argumentarse para ganar territorio o perderlo. En el caso de la agenda bilateral México-Estados Unidos, la amplitud de temas que en ella se concentran y el tratamiento que se les da por parte de cada país deben de ser analizadas también a la luz de esta idea. El hecho de que se esté utilizando a México para contener la migración hacia Estados Unidos y mantener en espera, en la frontera del lado mexicano, a los solicitantes de asilo genera ambigüedad respecto a las atribuciones y obligaciones de cada Estado para atender sus propios asuntos, pero también abre la puerta para que, llegado el caso, pudiera justificarse la presencia de las autoridades estadounidenses en territorio mexicano.

Y en lo que concierne al tema de seguridad, el ofrecimiento de Donald Trump para que su ejército entre a territorio mexicano para combatir al narcotráfico y, al mismo tiempo, la solicitud de las víctimas de los eventos en Sonora, por considerar estos hechos como actos de terrorismo, dejan también entreabierta la posibilidad de la presencia norteamericana en México. Hay que poner mucha atención, ya que pudiéramos entrar en un proceso de negociación como el de El Chamizal, que llevó más de un siglo resolverlo.

arturo@crucesypuentesinternacionales.com

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